El presidente Javier Milei convocó a todos los diputados y senadores nacionales, sin distinción de bancadas, al agasajo oficial que se realizará el próximo domingo 8 de noviembre con motivo de la llegada del papa León XIV a la Argentina.
El encuentro denominado “Encuentro del Santo Padre León XIV con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático”, tendrá lugar desde las 18:30 en el Palacio Libertad. El Sumo Pontífice arribará al país durante la mañana de ese mismo día, procedente de Uruguay.
La invitación alcanza a los 257 diputados y 72 senadores nacionales, además de los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri. También fueron convocados los ministros de la Corte Suprema de Justicia, el Nuncio Apostólico, los embajadores acreditados en la Argentina, las autoridades de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, rectores universitarios, presidentes de cámaras empresarias y referentes sindicales.
Uno de los aspectos que llamó la atención de la convocatoria fue el código de vestimenta incluido en la invitación, establecido a partir de las prescripciones de la Jefatura de Protocolo de la Secretaría de Estado de la Santa Sede.
Para los hombres se indicó traje oscuro con corbata oscura, mientras que las mujeres deberán utilizar vestimenta oscura con hombros, espalda y brazos cubiertos.
La inclusión de Virraruel se produjo a último momento. En un principio, la vicepresidenta no había sido convocada al encuentro y fue incorporada tanto al agasajo en el Palacio Libertad como a la misa del lunes en el Monumento a los Españoles, luego de que solicitara una audiencia privada con León XIV en la Nunciatura.
Desde el Gobierno explicaron que el objetivo de reunir a representantes de las distintas fuerzas políticas, de los diferentes poderes del Estado y de organizaciones de la sociedad civil es “convalidar el mensaje de unidad que profesa la Iglesia”.
León XIV llegará a la Argentina desde Uruguay como parte de su primera gira por Sudamérica. Su visita será la primera de un Papa al país desde la llegada de Juan Pablo II en 1987.
Luego de cumplir su agenda en la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba, continuará su recorrido hacia Perú, país en el que desarrolló una extensa trayectoria como misionero y obispo de Chiclayo.
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