El proyecto de Presupuesto 2027 prevé una leve recuperación del financiamiento educativo nacional, aunque los recursos destinados a Educación y Cultura todavía quedarían 44,4% por debajo del nivel de 2023 en términos reales: el gasto pasaría de representar el 1,42% del PBI en 2023 al 0,79% el próximo año, según un informe de Argentinos por la Educación, elaborado a partir de datos de Presupuesto Abierto, el Proyecto de Ley de Presupuesto 2027 y el INDEC.
En diálogo con Perfil Córodba, Tomás Besada, economista, analista de datos y coautor del informe, explicó que el proyecto plantea una mejora respecto de los últimos años. “Estamos frente a una leve recuperación de los últimos años, que muestra esto, este crecimiento real del 0,6%”, señaló.
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El informe analiza la evolución del gasto nacional en Educación y Cultura y muestra que, después de alcanzar el 1,42% del PBI en 2023, los recursos descendieron al 0,86% en 2024 y al 0,78% en 2025. Para 2026 se proyecta un 0,77%, mientras que el Presupuesto 2027 contempla un 0,79%.
Una recuperación todavía limitada
Besada explicó que el presupuesto no muestra un salto significativo en el financiamiento, sino una continuidad de los niveles registrados durante los últimos años. “Notamos que desde 2024 hasta 2027, lo proyectado, fluctúa entre 0,78% y 0,80%”, sostuvo.
En ese sentido, planteó que el escenario combina una pequeña mejora con una distancia todavía importante respecto del máximo alcanzado en 2023. “Es una línea, una leve recuperación, pero que mantiene, digamos, niveles de recursos iguales en los últimos cuatro años”, explicó.

El informe calcula que el gasto nacional en Educación y Cultura pasaría de $16,7 billones en 2023 a $9,3 billones en 2027, medidos a valores constantes de 2026. Esto representa una caída real acumulada del 44,4%. La situación también varía según el área. La educación universitaria continúa concentrando la mayor parte de los recursos de la Secretaría de Educación y representa el 80,1% del presupuesto previsto para 2027.
Sobre este punto, Besada marcó que el aumento previsto no implica una recuperación significativa por encima de la inflación. “En el caso quizás de la educación superior o universitaria, el aumento que se prevé es un aumento que implica, en términos nominales, una variación en términos positivos, pero una recuperación real, es decir, que acompaña hasta ahí a la inflación, hay un aumento del 0,3% real”. Y agregó: “Cubre la inflación, pero no es un crecimiento real por encima de lo que establece esa ley”.
Alfabetización: una de las partidas que más crece
Dentro de las distintas partidas, el “El Plan Nacional de Alfabetización es uno de los programas donde la variación nominal es la que presenta mayor aumento, alrededor del 38%, y encima presenta una suba real también mucho por encima de la inflación proyectada”, explico Besada. El informe señala que el programa contempla acciones vinculadas con la extensión de la jornada escolar, la producción y distribución de materiales pedagógicos y recursos digitales, la formación docente continua, evaluaciones y dispositivos de monitoreo.
Sin embargo, el economista planteó que el fortalecimiento de la alfabetización no alcanza por sí solo para abordar todos los problemas de aprendizaje. El informe incorpora para 2027 acciones vinculadas al Compromiso Federal por la Matemática, aprobado en 2026, pero Besada señaló que “existe una diferencia entre los compromisos anunciados y su traducción presupuestaria”.
El desafío de matemática
El informe detalla que el Plan Nacional de Alfabetización comenzó a implementarse en 2024 y desde 2025 cuenta con una partida propia, mientras que para 2027 prevé incorporar acciones vinculadas al Plan Nacional de Matemática. Sin embargo, para Besada, uno de los principales puntos a observar está en los aprendizajes de esta área: “En las últimas pruebas PISA, 8 de cada 10 chicos no lograron los niveles esperados en matemática”, afirmó durante la entrevista. A partir de estos resultados, consideró que “faltaría como una línea presupuestaria específica para matemática”.
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El especialista explicó que el Gobierno plantea medidas vinculadas con la extensión de la jornada, los materiales pedagógicos y la formación docente, pero que esas acciones no aparecen todavía con una línea presupuestaria específica equivalente a la que existe para otros programas. “Después uno lo quiere ver en el presupuesto, y no hay una línea específica programática”, señaló. Para Besada, esa previsión “es una condición necesaria que la haya, pero no es suficiente” para mejorar los aprendizajes.

Para Besada, por eso, el escenario no puede leerse únicamente a partir del crecimiento previsto para el próximo año. “Hay un crecimiento moderado, pero de vuelta que falta todavía como reforzar, quizás la parte matemática”, sostuvo. El coautor del informe volvió a remarcar que el principal interrogante está en cómo se traducirán los compromisos educativos en recursos concretos. “Hay un compromiso federal por la educación, por la matemática, pero no hay línea específica”, concluyó.