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Messi, Trump, Fifa y un nuevo déjà vu

Messi, Trump, Fifa y un nuevo déjà vu



La final de la copa del mundo EEUU, Canadá y México 2026 más allá del resultado, ha sido sumamente irregular y polémica, nos dejó muchas preguntas y sobre todo, con el retiro prematuro del árbitro del encuentro Slavko Vincic, una sensación de déjà vu a Italia 90’. Sin embargo los tiempos han cambiado, la velocidad de la información se ha multiplicado exponencialmente, lo que abre la posibilidad de llegar a la verdad que años atrás no poseíamos. Nuestro mundo ha cambiado, y lo que antes parecía imposible, ahora está más al alcance de la mano. Les propongo analizar este último encuentro desde tres aspectos a saber.

Aspecto social

La selección nacional llegó a Los EEUU como una de las favoritas, pero no “La favorita”, ni siquiera entre las primeras tres. El mundo futbol esperaba el retiro bajo perfil de un Lionel Messi que iba a cumplir 39 años durante el campeonato y que entregaría la posta a una nueva generación.

Por el contrario, los espectadores nos encontramos con el astro en un estado físico excepcional. Quienes habían pensado que jugar en la MLS le iba a quitar rendimiento se habían equivocado groseramente. Si bien Messi no corría como en su juventud, ahora hacía un análisis detallado del partido desde dentro de la cancha, y cuando arrancaba con su explosivo pique corto era imparable. En efecto, desde el partido contra Argelia nos dijo que iba a ser protagonista de la contienda mundialista y nos comenzaba a dejar el primer gran mensaje: Inspirar a los más jóvenes que llegar a las cuatro décadas no es el fin de nada, mas bien puede ser el mejor momento de una persona.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

El partido contra Austria reafirmó lo visto en el primero, pero esta vez Messi nos mostró en su segundo gol que cada pelota se pelea y nunca dar nada por perdido. El veterano les mostró a los jóvenes no solo de nuestro país, sino de todo el mundo que jamás hay que bajar los brazos que la recompensa siempre llega. En este encuentro el equipo no había encontrado su mejor futbol, pero estaba claro que comenzaba a transmitir su ejemplo de perseverancia y eso se notaba con mucha claridad.

En el encuentro contra Jordania la expectativa era muy superior. Argentina no solo puso a jugar a las nuevas figuras, cerraba la participación en los grupos y el mundo ya se enfocaba en los argentinos. Por su parte una toma de Messi por unos instantes en el banco de suplentes hizo delirar a la multitud presente y a los que lo veían por TV. En ese instante el mundo se arrodillaba ante la presencia del 10 de la selección.

El encuentro con Cabo Verde iba a venir con algunos condimentos extra. El seleccionado africano se presentaba como la Cenicienta del campeonato, pero escondía que ocho de sus jugadores y en particular los dos que anotaron, eran nacidos en Rotterdam. En efecto, ese seleccionado era un equipo B holandés. Aquel partido además de la épica que todos vivimos vino con el folklore propio de los eventuales contendientes de nuestra selección. Los fanáticos de Ronaldo, españoles, brasileños y franceses entre otros gritaban más los goles que los propios africanos. Messi y Argentina eran el equipo a vencer y Francia aparecía como el eventual rival en la final.

En este punto la selección ya se había convertido en un verdadero fenómeno planetario. Nuestro jugadores eran símbolo de superación, profesionalismo, triunfo frente a la adversidad, compañerismo, valores familiares y se ponía en evidencia el cariño de los fans de todo el mundo, especialmente los niños por Lionel Messi.

Quienes estuvimos en los EEUU podemos dar testimonio de lo que representaba usar la camiseta de nuestra selección. Todo aquello que nuestros jugadores transmitían se trasladaba a los simpatizantes. Desde la buena energía en los festejos en cada lugar que el equipo visitaba, que incluyó baile con policías, la participación del alcalde Quinton Lucas de Kansas City y hasta admiración del mismísimo Spiderman hacia Lionel Messi.

Mucho se dijo del precio de las entradas, cuyo valor en efecto fue manipulado como se fue constatando, pero lo cierto es también que ese fenómeno llamado Argentina convocaba a simpatizantes de todo el planeta que portaban su camiseta y hacían que la selección fuera abrumadoramente local inclusive en la misma final.

Egipto fue el adversario que consagró a nuestro equipo como el que todo lo podía, la remontada histórica maravilló al mundo, nos mandó a todos casi al disfibrilador y llevó a la locura al técnico Hossam Hassan que en la desesperación hizo la señal de racismo de la FIFA para lograr la interrupción del juego.

El partido con Suiza, también intenso, reforzó la idea que Argentina nunca se rinde. Para ese entonces la selección era la protagonista indiscutible del campeonato. Una vez superado el combinado europeo, era el turno del eterno rival.

El partido contra Inglaterra comenzó a madurar en el enfrentamiento de éstos contra Noruega, dado que por primera vez en décadas los simpatizantes criollos veían con buenos ojos que los ingleses superaran a los nórdicos. El deseo de ganarle a éstos era muy profundo y que el artífice de eso fuera Lionel Messi, le daba más valor todavía.

Los directivos de AFA corrieron para garantizar el uso de la camiseta suplente a modo de cábala, pero en la final sorprendentemente no iban a objetar al arbitro designado. Mientras tanto, Javier Milei, presidente de la República Argentina, que curiosamente no había abierto su boca durante el campeonato, no solo ofreció la Casa Rosada para que se realicen festejos, algo que en la jerga se considera de “mala suerte” sino que además a través de su ministra de seguridad, Alejandra Monteoliva, expresó la decisión de evitar que se pudiera ingresar al estadio con banderas alusivas a las Islas Malvinas.

El gobierno argentino no entendió que una cosa como dirigentes es no alentar la confrontación, pero otra muy distinta es ir contra el sentimiento de la mayor parte de la población.

El resultado esta vez hizo más daño a los británicos que el enfrentamiento contra Diego Armando Maradona. En el pasado se discutía la validez de “La Mano De Dios” y se fingía demencia tratado de olvidar el mejor gol de la historia de los mundiales, pero los pases y la actitud de juego de Lionel Messi se constituyó como la gran hazaña deportiva del SXXI opacando el éxito de 1986 y enviando al psicólogo a la parcialidad inglesa. El resultado fue tan demoledor, que despertó el peor aspecto doméstico de los ingleses, dado que se registro un récord de denuncias por violencia de género en la isla esa misma noche.

Pero si al encuentro le falta algo, los jugadores desplegaron un “trapo” que decía “Las Malvinas son Argentinas”, que impulsaría un récord de búsquedas en Google, el que solo en el RU sería de 1400%. Posteriormente las publicaciones Foreing Policy y The Telegraph iban a remarcar el retroceso británico en la materia.

Los jugadores habían logrado no solo el éxito deportivo del siglo, también obtuvieron un logro fantástico en materia de relaciones internacionales, dado que reinstalaron el tema Malvinas a nivel global. En este punto debemos decir que los valores trasmitidos por el seleccionado nos unió como hace rato no se veía y ese ejemplo alcanzó a muchas personas en todo el mundo.

Aspecto deportivo

El siguiente aspecto no es un análisis deportivo, sino de los hechos desde la perspectiva de un observador de lo que quedó plasmado en las cámaras y medios masivos de difusión. Las horas previas de la final vieron a una selección relajada, sonriente y practicando bajo la lluvia, mientras los españoles se guardaron con la caída de las primeras gotas de lluvia. Esas imágenes nos decían que el equipo estaba fuerte anímicamente y seguro para el juego definitivo.

Algunas semanas antes del partido contra Inglaterra había comenzado un solapado movimiento comunicacional anti argentino. El mismo tuvo sus primeros esbozos durante la Copa Mundial de Qatar en 2022 cuando el mismo Washington Post había planteado el interrogante ¿Por qué la selección de argentina no tiene jugadores afrodescendientes?

En 2026 este mensaje difamatorio directamente escaló al punto de afirmar que nuestro país es racista, y hasta el actor Samuel L. Jackson que probablemente no tenga idea de donde se sitúa la tierra de Messi dijo “Argentina es el país más racista del mundo”.

Durante los meses previos al inicio del campeonato comenzó algo que podemos definir como la campaña de la profecía autocumplida. La revista “The Economist” de lectura obligaría en Europa anticipaba que un equipo de color rojo iba a ganar el torneo, la empresa EA Games adelantaba directamente que el campeón sería España, Coca Cola difundía una publicidad donde el ganador iba a ser un equipo de color rojo y el vencido celeste y blanco.

España cometió 21 faltas sin recibir ni una sola tarjeta”

Adidas por su parte fue más al grano, anticipó que “La cabra” del inglés GOAT Greatest of all time, daría lugar a una nueva figura más joven, esto sin contar la difusión de la foto de un joven Lionel Messi bañando al niño Lamine Yamal; y Lego mostraba a las estrellas de la actualidad vencidas por un joven afrodescendiente que no era difícil de identificar con el astro español. Finalmente, días antes del partido, curiosamente apareció un libro para niños donde se detallaba cómo sería la final y quien convertiría el gol de la victoria, ¿Casualidad? Claro que no.

La llegada de los jugadores al estadio había sido de buen semblante, tan bueno como durante la final de 2022, algo que fue reflejado por las cámaras que registraron su arribo, salvo la cara de Lionel Scaloni que al momento de descender del ómnibus mostraba cara de preocupación y se lograba apreciar hasta lagrimas en los ojos.

La ceremonia de clausura, por cierto rara, incluyó una canción de Laura Pausini hablando del diablo y Justin Bieber cantando “Aleluya”. Sin embargo nos llama más la atención que un posible ritual demoníaco que Madonna haya entrado al estado en un vehículo que llevaba un cartel que decía “Maestro” conducido por Ronaldo Nazario, quien estuvo involucrado en el escándalo de la copa de 1998 y acompañado por Ronaldinho quien en el pasado ofició de mentor de Messi dentro de la cancha. Sumemos que todos los artistas participantes estaban vestidos de rojo y dorado, ninguno de celeste y blanco.

Las cámaras esta vez no tomaron a la familia de Lionel Messi, a Diego Simeone o alguna de las estrellas del futbol argentino. Por el contrario, estaban todos los jugadores campeones de 2010, El Rey de España, sus hijas y hasta el propio Pedro Sánchez en persona, públicamente despreciado por Donald Trump hasta hace algunas horas atrás. ¿Raro, no? Tampoco.

Los españoles llegaron a la final con sugestivas lesiones de adversarios como Nuno Mendez de Portugal, que una vez fuera del campo España logró el 1-0, el arquero Tibauth Courtios de Bélgica quien era impenetrable y que una vez que salió del campo, lograron marcar el 2-1 al suplente en una jugara ridícula. Youri Tielemans, capitán y figura belga, también lesionado. En el encuentro contra Francia el lesionado fue William Saliba, uno de los mejores en defensa del campeonato y que no mostró dolor evidente.

El equipo argentino salió del vestuario con la cabeza gacha, completamente conmocionado, con una actitud contraria al de una arenga propia de la final del mundo. Se escuchó a Messi diciendo: “Olvídense de todo. Solo juguemos. Olvídense de todo, vamos a jugar tranquilos”. Todos los que estaban a su alrededor parecían devastados. Se vió a Enzo Fernandez y a Lisandro Martínez llorando. Al primero, Emiliano el “Dibu” Martínez lo empujó dentro del vestuario para que no lo tomara la cámara.

Se registró también a El dibu decir “Estoy re caliente” y “Para atrás juegan los cagones”. Luego se vería que en otro tramo del video Lisandro Martínez aparentemente dijo “¿Perdemos?” y Messi de espaldas les habla a Licha Martínez y el Cuti Romero y supuestamente dice “Dos lesiones”. Los dos centrales finalmente salieron lesionados sin signos manifiestos de dolor, siendo dos de los jugadores más duros del equipo. Causalmente Tanto Lisandro Martinez como El Cuti Romero, que paticiparon de la charla con Messi, resultaron ser los “dos lesionados”. Curiosamente, ambos también ignoraron a Donald Trump durante la entrega del trofeo. Hasta hoy no hay parte médico de ambos jugadores.

Curiosamente Lionel Messi “falló” todos los tiros en el precalentamiento. En más de 20 años, genuinamente no puedo recordar haber visto algo así. ¿Lo hizo a propósito, su mente había viajado a otro lado o estaba probando la pelota?

El árbitro del encuentro finalmente fue el esloveno Slavko Vincic, de la misma nacional que el presidente de la UEFA (Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol), el mismísimo Aleksander Ceferin. En efecto, lejos de ser un referí imparcial, eligieron a un europeo con graves antecedentes penales. Sí, Vincic estuvo vinculado a una red de prostitución. Recordemos además que curiosamente el europeo arbitró en dos ocasiones en partidos de Argentina, el primero fue contra Arabia Saudita en el mundial pasado. En efecto, había muchas razones para que esa persona no dirigiera la final y ninguna para que lo hiciera.

Este fue el primer partido en toda la carrera de Messi que su equipo no pateó al arco rival en los 90 minutos”

El arbitraje tuvo una asimetría estructural que condicionó el resultado del partido. La tarjeta roja a Enzo Fernández provino de una amarilla por protestar por una falta clarísima que le habían cometido. En la segunda amarilla Fernández frenó abruptamente, mientras que Pau Cubarsí realiza un salto antinatural para un choque frontal y el silencio del VAR en una situación tan particular.

España cometió 21 faltas sin recibir ni una sola tarjeta. La entrada de Oyarzabal a la rodilla de Messi y la falta de Cucurella sobre Simeone fueron oportunidades obvias de amarilla. Asimismo tampoco se cobró la evidente falta contra Messi en la puerta del área. Argentina cometió 24 faltas, recibió 5 amarillas y 1 roja.

Sumemos que Marc Cucurella también de alguna manera escapó de una roja después de taparse la boca durante un enfrentamiento con Messi. La cancha estaba más inclinada que la borda del Titanic pues no se aplicó la Ley Vinicius Prestianni. Recordemos que otros equipos latinoamericanos sufrieron la sanción, tal el caso de Miguel Almirón y Piero Hincapié. Mientras tanto, Lamine Yamil, el llamado a suceder a Lionel Messi fue totalmente neutralizado por Nicolas Taglifico. La nueva estrella pareció no estar en el juego.

Tampoco hay que olvidar el impacto táctico del arbitraje. Hubo muchos impactos sobre Messi donde los españoles no fueron sancionados. Si un equipo puede empujar, agarrar y cortar el ritmo constantemente sin consecuencias, adquiere una ventaja enorme.

El partido se desarrolló con total anormalidad. No hace falta ser un experto en futbol para saber que todo estuvo mal. Los números del encuentro fueron absolutamente elocuentes. Los remates al arco de Argentina: Argelia 10 veces, Austria 12 veces, Jordania 12 veces, Cabo Verde 22 veces (15 sin alargue), Egipto 19 veces, Inglaterra 15 veces, pero el campeón del mundo, 2 veces de América y de la finalísima contra España CERO veces a los 90 minutos y a los 120 minutos solo DOS veces.

Por su parte los remates al arco contra España. Cabo Verde 6 veces, Arabia Saudita 3 veces, Uruguay 5 veces, Austria 5, Portugal 10 veces, Belgica 5 veces, Francia 10 veces y Argentina CERO. Los número del encuentro no cierra con lo matemáticamente posible. Como dijimos, Argentina tuvo cero tiros a puerta en 90 minutos, sin embargo Lautaro Martínez, máximo goleador de la liga italiana y una de sus mayores armas ofensivas, nunca entró al campo de juego.

Messi no pateó ni una vez al arco en el final de su carrera, y cuando lo hizo literalmente ejecutó a Mikel Merino, habido podido patear al arco mediante un caño al primero. Asismimo el astro quedó mano a mano con el arquero, y no dribleó para anotar como en oportunidades idénticas, dejando una rara sensación que decidió desacelarar en la jugada.

El diálogo entre Messi y Ferran, autor de gol español. El argentino le dijo “¿Estas contento? Yo creo que no”. ¿Qué razón llevaría al argentino a decir una frase semejante más que dejar migas de pan para una eventual reconstrucción de un partido amañado en contra de Argentina?

Recordemos que este fue el primer partido en toda la carrera de Messi que su equipo no pateó al arco rival en los 90 minutos. Messi solo pateó por primera vez a los 114 minutos del alargue y en casi 22 años de carrera. Esto ya no es raro, es absurdo. El único registro del astro sin patear al arco rival es de 2016 frente a Chile por eliminatorias de visitante. Ese día Argentina ganó 2 a 1.

En la final hubo la menor cantidad de pases progresivos del ciclo Scaloni, solo el 19% fueron hacia adelante (81% lateral o retrasados). De los 104 partidos del ciclo Scaloni, solo en 1 no se pateó al arco en 90 minutos, y justo fue en una final de la copa del mundo. Lionel Scaloni abandonó por completo el enfoque táctico que había funcionado durante todo el torneo, dejando la mitad de la cancha expuesta ante un equipo cuya mayor fortaleza es el control del mediocampo. Este planteo hizo que Messi y Julián quedaron aislados todo el partido.

Laurato Martinez apareció inicialmente como uno de los 11 titulares de la mano de un niño a la hora del himno, luego y por arte de magia fue al banco de suplentes para no entrar en los 120 minutos jugados siendo el delantero más efectivo del equipo. Por su parte Gonzalo Montiel salió lesionado y pocas horas después se destacó en un partido de la liga local. Algo similar ocurrió con Leandro Paredes que supuestamente tenia dos costillas fisuradas, pero pocas horas después también jugó a su regreso.

El arbitraje, como dijimos, fue similar al de Edgardo Codesal en Italia 90’, quien también convenientemente se retiró una semana después de dirigir la final. España no festejó, la copa le fue entregada, celebraron escasos minutos entre los jugadores y algunos familiares, no hicieron la vuelta olímpica y se fueron directo al vestuario dejando a sus simpatizantes con sabor a nada.

Contrariamente a esto, el momento en que Messi se puso el bisht puede ser calificado como el mayor momento futbolístico que se haya visto, en cambio lo de España pareció más un acto de vergüenza por un logro inmerecido. Las celebraciones de España se sintieron extrañamente apagadas, mientras que en Argentina se recibió a la selección como verdaderos campeones del mundo. Es la primera vez en la historia que se habla más en el mundo del segundo que del campeón.

Los jugadores argentinos una vez que les dieron las medallas fueron directo a saludar a su público y dieron la espalda a los ganadores en lo que pareció todo un símbolo de protesta. Los mismos espectadores españoles notaron que todo el estadio estaba vestido con la albiceleste. La sensación de desparpajo total terminó de materializase con la entrega del balón de oro al jugador español Pedri, que no fue ni de cerca ni el mejor jugador del partido ni del mundial. Siendo que todos los medios del mundo confirieron ese título a Lionel Messi.

Un detalle que no pasó desapercibido fue el incidente con los familiares de los jugadores argentinos y la policía. Mucho se dijo, pero nada fue aclarado.

Luego el director técnico argentino Lionel Scaloni iba a llorar desconsoladamente en la conferencia de prensa en un raro gesto que más parecía un acto de impotencia por haber tenido las manos atadas que con el resultado en sí mismo.

Desde ese momento el silencio fue protagonista en el plantel y el técnico otorgó una entrevista muy peculiar donde se hizo el desentendido de todo lo ocurrido y espetando frases como “No tengo redes” en relación a todo el material que había circulado.

Posteriormente vendrían los mensajes de los familiares de algunos jugadores en las redes sociales con mensajes crípticos, desde la letra de una canción que habla de “Silencios que prefiero callar” o la escena final de la película “Ford v Ferrari” donde el protagonista se deja ganar.

Nótese también que Lionel Messi inmediatamente dejó de seguir en Instagram a la FIFA y a Gianni Infantino, así como también no saludó a este último en la entrega de premios. Raro también fue que los jugadores no likearon ni comentaron el posteo de Messi en IG, algo que normalmente ocurría.

Como corolario de todo esto se intensificaría la campaña de descrédito en redes sociales con posteos infames contra Lionel Messi y la selección argentina. En todo momento se trató de socavar la imagen del astro, se objeto su calidad de persona y la legitimidad de sus éxitos. Se intentó compararlo con Pelé intentando disminuir sus logros frente a los del brasileño.

Finalmente, dado que la reputación de los españoles estaba golpeada por la cantidad de dudas existente se buscó limpiar la imagen de Marc Cucurella, protagonista de una falta que merecía tarjeta roja, mediante un relato sobre su vida personal.

Por su parte el periodismo criollo cerró filas con un discurso inverosímil y que no permitía dudas sobre lo ocurrido en el partido. La movida fue tan evidente que pasó los límites del grotesco. En este punto debemos decir que con toda la información disponible Lionel Messi demostró ser el jugador más hábil con la pelota, único en la lectura del juego dentro del campo y sobre todo estar muchos pasos adelante de todos sus adversarios.

Lío, según nuestro criterio, nos ha dejado innumerables pistas para que quede en evidencia que la copa del mundo le fue robada a la selección argentina.

Aspecto político

El fútbol también es política. Si se pretende ganar la final de la copa FIFA, hay que vencer tanto dentro como fuera de la cancha. En 1930, la copa celebrada en Uruguay, que había sufrido el boicot de Benito Mussolini, se llevó a cabo con un reducido número de participantes y con invitados vecinos dado la inasistencia de muchas de las potencias futbolísticas.

La final, según los relatos de la época, se vio opacada cuando el equipo argentino fue amenazado en el vestuario. Viendo en peligro su integridad física saliendo a jugar el segundo tiempo sin la intensidad demostrada en el primero, que le había dado la ventaja parcial.

En 1990 Alemania se quedó con la copa disputada en Italia. El árbitro mexicano Edgardo Codesal otorgó un penal inexistente a los europeos y no concedió un penal a los argentinos, con una legítima y evidente infracción cometida contra Gabriel Calderon. El país europeo necesitaba mostrar al mundo su unificación y por el lado de Argentina nadie representaba políticamente al país.

El propio Diego Maradona 25 años después contó los pormenores donde el por aquel entonces presidente de la Asociación de Futbol Argentino (AFA) Julio Grondona, y cómplice según Maradona, le anticipó que la final ya estaba arreglada. Diego, Claudio Caniggia inhabilitado para jugar por doble amarilla y un equipo de jugadores lesionados que venían de obtener un triunfo histórico contra los italianos se opusieron, pero no pudieron hacer nada contra la parafernalia que tenían en contra. El trofeo debía quedarse en Europa y así sucedió.

En 1994 Argentina se convirtió en favorita cuando el mundo vio a Maradona jugar contra Grecia y Nigeria. La felicidad duró poco dado que llegó la sanción contra Diego. El raro famoso dopaje que no daba ventaja deportiva, la contraprueba nula por violación del doble ciego, dadlo que el segundo frasco contenía la etiqueta que decía “Efedrina”, como mínimo no debía ser expulsión de la copa para el jugador, dado que correspondía apenas una o dos fechas en base a los antecedentes más cercanos, pero sería otra vez el rol del titular de la AFA el que lo dejaría afuera. La selección tampoco tuvo la debida protección política para que no le inclinaran la cancha.

Durante 2014 la selección argentina volvió a sufrir un mal arbitraje. Nuestro equipo padeció dos faltar relevantes que le habrían permitido ganar comodamete el partido contra Alemania. La primera jugada con falta contra Gonzalo “Pipita” Higuaín y la segunda contra Pablo Zabaleta.

En aquella oportunidad, y la última con vida de Julio Grondona, los argentinos tampoco tuvieron quien los defendiera fuera de la cancha. Nuestra selección era despojada por cuarta vez en su historia de alcanzar el título de campeón mundial.

Mientras los Alemanas tuvieron la presencia de Angela Merkel en el estadio, los argentinos otra vez estuvieron huérfanos políticamente.

La copa celebrada en Qatar en el año 2022 tuvo un condimento especial, esta vez el Emir Tamim bin Hamad Al Thani se ocupó de apadrinar a Lionel Messi y la selección argentina de fútbol asegurando que en dicha oportunidad la cancha no estuviera inclinada. Como resultado de esto último Argetina logró finalmente ser campeón del mundo y Messi fue investido con la tradicional capa denominada Bisht, regalándonos una de las ceremonias de premiación más espectaculares que se tenga memoria.

Ahora bien, yendo a lo ocurrido en la Copa FIFA 2026, en el pasado Lionel Messi había rechazado invitaciones de otros presidentes de los EEUU, pero accedió a ser recibido en la Casa Blanca por Donald Trump junto al plantel del Inter Miami. Esto claramente no era normal en la carrera del jugador que ha sido muy discreto en sus vínculos con la política. Este dato recuérdenlo.

La designación contra cualquier criterio de sentido común de un árbitro europeo y de la misma nacionalidad que el titular de la UEFA es el primer paso para celebrar un partido con un arbitraje amañado. La Asociación de Fútbol Argentino (AFA) supo interceder para jugar con la camiseta azul contra Inglaterra, pero en esta oportunidad, en el juego más importante del torneo, no gestionó la participación de un arbitró de un continente imparcial.

España que durante todo el partido demostró no tener delanteros capaces de anotar, siempre estuvieron a tiro de contragolpe o penales. La selección argentina no atacaba, solo esperaba, y cuando avanzaba más de la cuenta, volvía a retroceder. Luego se ha dicho, España jugó mejor, pero es obvio, el arbitraje estaba en manos de alguien que interrumpía todas las jugadas relevantes de los argentinos y estos jugaban a defenderse contra todo lo hecho durante el campeonato.

El trapo de “Las Malvinas son Argentinas” solo puede traer aparejado la sanción de multa, por lo que este nunca pudo ser un elemento determinante en la relación de los hechos que hemos observado. Como lo dijimos más arriba, la construcción del relato del nuevo GOAT y el campeonato español viene de mucho tiempo atrás.

Este mundial estuvo claramente marcado por acciones políticas, desde hacer dormir al seleccionado de Irán en México y jugar en EEUU, siendo tal vez una de la cosas más antideportivas antes vista o quitar la bandera de ese país en todos los establecimientos comerciales que tenían alegorías a la copa del mundo. Asimismo la prohibición a la Federación Rusa de participar es otro antecedente incongruente considerando que hay otros equipos del certamen que se encuentran en medio de un conflicto armado. El punto más sensible se alcanzó cuando el Presidente de los EEUU se metió en la cuestión reglamentaria y pidió al titular de la FIFA revisar la tarjeta roja de Folarin Balogun recibida en el partido contra Bosnia-Herzegovina.

Todo se puso más oscuro cuando en las últimas horas nos enteramos que Gianni Infantino anunció que la FIFA se iba abrir al sector privado mediante la creación de una empresa valorada en u$s 20.000.000.000, que administraría la Copa del Mundo y el mundial de clubes. El JP Morgan sería el asesor financiero y buscaba recaudar este año u$s 4.200.000.000. Uno de los inversionistas era la familia Kushner, a través de Joshua, hermano de Jared y cuñado de Ivanka Trump. Recordemos que Jared es el que presentó el proyecto inmobiliario de reconstrucción de Gaza. Es decir, la familia Trump se metía de lleno en el negocio de la FIFA.

Esto como es evidente requería cumplir pasos que quedaron a la vista de todos. Semejante operación requería la aprobación de la UEFA, socia mayoritaria tanto en la cantidad de miembros como de aporte económico. Para ello era necesaria la reelección de Gianni Infantino como titular de la FIFA. Dado que es evidente que la construcción del relato España Campeón viene de hace rato, conceder el campeonato mundial a los europeos resulta ser un gesto razonable para habilitar dicha operación. Mientras tanto resulta coherente que Los EEUU miren hacia otro lado y le suelten la mano al equipo americano para jugar la final. Complementariamente Donald Trump postuló a Gianni Infantino para ser Secretario General de la ONU, algo incoherente en términos políticos, pero razonable en términos de imagen para el dirigente del futbol mundial.

El periodista argentino que participa del programa “El Chiringuito”, Jorge D’Alessandro, había dicho “Argentina no interesa”, y que la UEFA tenía particular interés en que el campeón sea europeo para promover el negocio de las ligas locales. Recordemos que el 80% de la facturación de la FIFA proviene de Europa. Por su parte el ex presidente argentino y titular de la Fundación FIFA Mauricio Macri, lejos de abogar por los intereses del seleccionado argentino o hacer un prudente silencio debido a su cargo dijo “Los chicos hicieron una demás”, en relación al trapo de Malvinas.

En este punto, y dada la abrumadora cantidad de material que nos lleva a llegar a la conclusión de la final amañada, pero más grave aún es el desparpajo con el que se han movido los hilos, dado que darle el balón de oro al español Rodri, ignorando el campeonato que realizó Lionel Messi, muestra claramente la impunidad con la que se han movido los organizadores.

La experiencia nos muestra que tanto la Copa FIFA como las Olimpíadas no son solo deporte, hay otras factores que entran en juego, y la transparencia en el desarrollo de los mismos puede tener implicancias de distinto tipo. El robo a Diego Maradona en 1994 en algún punto lo acabó pagando la relación con EEUU durante 30 años. La historia se vuelve a repetir, porque quitarle la copa a Messi de forma injusta a un país que canta “Y 32 años después,la Scaloneta va a vengar la copa que le robaron al Diez, la que no nos dejaron levantar”, es una invitación a otro retroceso. La administración de Donald Trump no entiende que en Argentina el futbol, la geopolítica y los ídolos es todo lo mismo.

Nadie le explicó al mandatario que se dió un tiro en el pie en un momento donde en un eventual regreso populista un giro de política exterior no sería mal visto dado que los “Yankis” le robaron la copa a Lionel. En este punto debo decir que Donald Trump se equivocó en no apadrinar a la selección argentina para que no le inclinaran la cancha. Por nuestra parte los argentinos nos perdimos al menos 4 finales por no tener poder político para poner las cosas en orden. Desafortunadamente volvemos a tener la misma sensación de robo y orgullo por nuestros jugadores que en Italia 90.

Durante las últimas horas el arbitro del encuentro se retiró, España es investigada por alertas amarillas emitidas por el Grupo Copenhagen, solo se habla del subcampeón, Gianni Infantino dejó contentos a los europeos, pero la UEFA en un giro inesperado rechazó la propuesta de abrir el negocio al sector privado directamente pidió la renuncia del titular de la FIFA. Sugestivamente, mientras todo esto ocurría, +50.000 marroquíes invadían la ciudad española de Ceuta al tiempo que Los EEUU reconocían los derechos del Reino de Marruecos sobre ese territorio.

Después de este mundial muchos con razón tendrán derecho a pensar que no tiene sentido asistir a la copa de 2030. Llegar a la final con la idea que posiblemente te roben en la cara sería un desperdicio de expectativas, tiempo y dinero, y todos los simpatizantes de los seleccionados no europeos podrán pensar que aquello que le ocurrió a los argentinos tranquilamente podría suceder con sus equipos.





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