Las exportaciones vitivinícolas argentinas registraron una mejora interanual del 15% entre enero y mayo de 2026, aunque detrás de ese dato positivo aparecen señales que generan preocupación dentro de la industria. Según explicó José Luis Belluscio, el principal motor del crecimiento fue el vino a granel, mientras que el vino fraccionado prácticamente se mantuvo estancado.
“El gran tractor de toda la exportación argentina en este momento es más el vino a granel que el vino fraccionado“, afirmó. El especialista detalló que las exportaciones de vino fraccionado crecieron apenas 0,4%, mientras que las de granel se dispararon un 61,9%.
El avance del granel y las dudas sobre la competitividad
Belluscio explicó que el crecimiento del vino a granel implica una menor generación de valor agregado dentro del país, ya que parte del proceso de fraccionamiento puede realizarse en el exterior.
“El vino a granel significa menor cantidad de trabajo argentino en las bodegas“, señaló. Además, indicó que este fenómeno puede responder tanto a empresas extranjeras que compran vino para comercializarlo bajo marcas propias como a bodegas argentinas que deciden fraccionar fuera del país.
El especialista también vinculó esta tendencia con problemas de competitividad cambiaria. “Daría la sensación que hay un deterioro también en la competitividad respecto del valor del dólar“, sostuvo, al advertir que el actual tipo de cambio podría estar afectando la capacidad exportadora del sector.
Entre enero y mayo, Argentina exportó aproximadamente 258 millones de dólares en vinos y los principales destinos fueron Estados Unidos, Brasil y Reino Unido, consolidando a esos mercados como los más relevantes para la industria nacional.
Las variedades de uva y el marco legal del vino argentino
Durante la entrevista, Belluscio también explicó los requisitos legales para la elaboración de vinos en Argentina y recordó que la legislación vigente establece condiciones específicas para su producción. “Solamente en la Argentina está permitido vinificar vinos de vitis vinifera”, destacó, al hacer referencia a la Ley 14.878, que regula la actividad desde 1959.
El especialista precisó que actualmente existen 146 variedades autorizadas para elaborar vino en el país, distribuidas entre uvas tintas, blancas y rosadas. Sin embargo, aclaró que el consumidor promedio suele reconocer apenas unas pocas variedades tradicionales.
“Con mucha suerte 10“, respondió al ser consultado sobre la cantidad de cepas que el público general puede identificar, mencionando al Malbec, Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Sauvignon Blanc entre las más conocidas.
Finalmente, recordó la polémica que se generó en torno a los vinos elaborados con uva Isabela o “uva chinche”, una variedad que no pertenece a la familia vitis vinifera y cuya utilización abrió un debate sobre las denominaciones permitidas dentro de la industria vitivinícola argentina.