La era del Paris Saint Germain en el fútbol europeo adquirió este ayer rango de nueva era. Con su victoria (1-1 en los 120, 4-3 en los penales) ante el Arsenal en Budapest, el equipo dirigido por Luis Enrique revalidó el título en la máxima competición de clubes y se ganó la categoría de “leyenda”.
Si hace justo un año, Dembélé, Kvaratskhelia, Marquinhos y compañía metían en las vitrinas del club parisino su primera Orejona tras una exhibición de fútbol ante el Inter de Milán (5-0), ahora, el Puskas Arena de la capital húngara fue testigo de un choque mucho más igualado y áspero para el campeón francés, que no se decidió hasta el décimo penal, cuando el brasileño Gabriel erró.
Nueva historia. Hasta ayer, solo el Real Madrid de Zinedine Zidane durante el trienio 2016-2017-2018 había logrado apuntar su nombre en al menos dos casilleros seguidos en la lista de campeones de la Liga de Campeones bajo su actual denominación, desde 1992-1993.
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En ese Olimpo de los entrenadores se unió a la antigua estrella francesa Luis Enrique, que a sus 56 años conquistó su tercera Champions, once años después de la primera con el FC Barcelona, y que figura ya como símbolo imperecedero de París a la altura de Notre Dame o de la Torre Eiffel.
La acreditada resiliencia del técnico español para superar las adversidades se trasladó a sus jugadores para no derrumbarse cuando apenas a los seis minutos de la final, el alemán Kai Havertz metió un bombazo para el delirio del Arsenal.
El reciente campeón de la Premier League no podía soñar con un guion mejor. Tela de araña en defensa, juego cortado y un Cristhian Mosquera –otra de las novedades en el once– que frenaba a Kvicha Kvaratskhelia, el hombre gol del PSG en esta Champions.
Pero en el segundo acto los parisinos dieron un paso al frente y los ingleses comenzaron a dejar más espacios atrás.
Y Mosquera, que venía intachable, tuvo que frenar al georgiano dentro del área.El Balón de Oro Dembélé no falló y el partido comenzaba de nuevo en el minuto 65.
El PSG siguió intentándolo, pero el palo evitó el gol en la contra protagonizada por Bradley Barcola, primero, y luego por un tiro alto de Vitinha.
Ya sin Dembélé sobre el césped por unas molestias físicas que obligaron a su sustitución, el marcador no se movió en el complementario.
Y, en los penales, el Arsenal volvió a la tierra, luego de la nube en la que se encontraba tras la conquista de su primera liga inglesa en 22 años. Ganar siempre no se puede. Aunque para el PSG y Luis Enrique, eso ya no cuenta.
“Ganar dos veces es todavía más difícil”
“Desde el primer día de la temporada, el entrenador nos dijo que era difícil ganar, pero que ganar dos veces es todavía más difícil. Hoy fuimos un equipo completo”, celebró Marquinhos en Budapest. ¿Es más importante que la primera Champions? Eso fue lo que le preguntaron a Luis Enrique mientras todo el plantel francés festejaba. “La primera Copa fue histórica, la segunda lo será más, PSG necesitaba meterse en el grupo de los mejores equipos, ahora estamos ahí, con una manera de jugar”, describió.
“Ha costado Dios y ayuda, pero en París estamos con la flor…”, agregó el DT del París Saint Germain. Y también se refirió a cómo mantener la motivación tras esta doble Champions: “Estos jugadores son diferentes, los tengo que parar de entrenar, cuando alguien disfruta de lo que hace, no tiene ningún mérito para mí… Este equipo va a competir el año que viene”.