El doctor en Biología Molecular y Biotecnología, director de Vinculación y Transferencia Tecnológica (UNSAM) visitará la Ciudad de Córdoba en el marco del 2° Congreso de Biotecnología que se realizará en la UNC. El especialista explica que hay una serie de nuevas tecnologías de terapias celulares muy efectivas no sólo para el rejuvenecimiento si no para el tratamiento de ciertas leucemias que, en la gran mayoría de los casos, son letales. “Terapias celulares, como las Car T- Cells, implican modificación genética de los propios glóbulos blancos de los pacientes y se hacen de forma personalizada, no es genérica, no es un producto que se pueda aplicar a todo el mundo”, explica. Al ser tratamientos personalizados, el principal problema que implican es económico, de acceso. No todas las personas pueden costearlas. “Se le sacan algún tipo de células al paciente, se las modifica genéticamente y se vuelven a inyectar. Es muy efectivo, está curando -en algunos casos- hasta 80% de casos de leucemias agudas que son letales en muy poco tiempo. Pero los tratamientos cuestan hoy entre 300 a 500 mil dólares”.
Comerci explica que este modelo está en boga en Estados Unidos y se aplica en algunos lugares de Argentina, pero que termina siendo exclusivo para personas con altos ingresos. No obstante, aclara que se trabaja para generar alternativas: “es lo que estamos tratando de impulsar, elaborando un proyecto desde UNSAM para armar una red nacional que permita acceder a este tipo de tecnologías donde entiendo que, por el costo, el Estado tiene que solventar una parte”.
El acceso a la salud en el centro del dilema
Estas terapias, actualmente consideradas de vanguardia, son también un privilegio. En la mesa del congreso de la que formará parte, se ahondará sobre las herramientas que el sistema científico y de salud pueden generar para ampliar el acceso: “Es uno de los dilemas que aparecen y que va a requerir debates no sólo del sector científico, parece que tiene que intervenir la política, la economía, el sistema de salud, por supuesto”.
-¿Cómo surgen? Cuando en la pandemia se empezó a trabajar en las vacunas, se decía que ese mecanismo para enfrentar al COVID podía significar la posibilidad de tratar otro tipo de enfermedades. ¿Tiene que ver con eso o no?
-Sí, por supuesto, porque básicamente lo que se empezó a usar en pandemia fue un tipo de vacunas como las que hizo AstraZeneca que era con vectores virales o la vacuna rusa que era con vectores virales y esto también depende de usarlos. O sea, usar virus modificados, adaptados en el laboratorio, para que no generen enfermedades, sino que funcionen como vehículo para poder modificar, agregar, eliminar genes del paciente; y, de esa forma, generar una cura. Como en el caso de las terapias CAR-T es generar una modificación de los glóbulos blancos del paciente a nivel genético para que puedan reconocer y atacar específicamente al tumor que tienen.
-Pero las terapias CAR-T, ¿están antes o después de las vacunas?
-Se vienen haciendo hace tiempo de forma experimental, pero pospandemia explotaron. No tiene que ver con la vacuna en sí, pero sí tiene que ver con modificar genéticamente como lo hacían estas vacunas usando vectores virales. En ese caso era para producir una respuesta inmunológica, en este es para potenciar las funciones de los linfocitos T y dirigirlos al tumor que tiene ese paciente para que lo ataque.
– ¿En qué situación está Argentina con este tipo de terapias?
-Argentina tiene varias, incluso hay un par de startups que están trabajando en estas cosas. Tenemos profesionales, técnicos, científicos en varias partes del país, en distintos institutos, en universidades, que pueden hacer estos vectores, que saben modificar genéticamente estos genes a las células. Lo que no tiene Argentina hoy es la infraestructura adecuada y necesaria para poder llevar esto a la producción, o sea, para aplicarlo realmente. Lamentablemente, en Argentina los que pueden pagarse una terapia CAR-T, lo que hacen es, se les extrae la sangre, esa sangre se acondiciona, se manda por avión a Estados Unidos congelada y después de un mes vuelve la jeringa para inyectar las células modificadas. Lo podríamos hacer en el país, pero eso va a requerir una inversión importante para generar una planta productora, que no tiene que ser muy grande, porque no estamos hablando ya de volúmenes a nivel industrial farmacéutico, sino que estamos hablando de terapias personalizadas, pero sí tienen que cumplir las máximas normas de seguridad.
Ante la pregunta si la dificultad para tener la infraestructura en el país es un asunto público o también tiene que ver con el sector privado, Comerci explica: “Es un poco de todo. Cuando el Estado toma la iniciativa hay un efecto arrastre. Estamos tratando de armar un proyecto así, hablando con varias empresas, instituciones e inversores que están interesados, pero estamos en un momento del país donde nadie da el primer paso. Es un tema que debemos poner en la agenda y discutirlo más. Estoy seguro que de acá a muy poco tiempo vamos a empezar a poder armar algo.
-¿Qué pierde el país y el sistema científico al no acompañar estos desarrollos?
– Por ejemplo, de cualquier quirófano por una cuestión estética se extrae grasa. De esa grasa se pueden sacar células madre, células mesenquimales que producen exosomas, que después, si están producidos en una planta bajo normas de buenas prácticas de manufactura, de máxima calidad, pueden inyectarse en un paciente. Pero como en Argentina no se puede hacer, va a Estados Unidos, se lo acondiciona bajo normas GMP y se lo inyecta a una persona que tiene problemas articulares, la curan. Ese tratamiento costó 100 mil dólares, por decir una cifra, y en Argentina no pudimos captar ese valor. Argentina no está perdiendo plata, pero no está capturando valor.
2° Congreso de Biotecnología
Comerci participará del panel dedicado a este tipo de terapias y cómo Argentina está desarrollando vehículos propios para que estas terapias dejen de ser un privilegio. Participarán también Laura Daniela Alaniz y Santiago Sanguinetti. Estará moderado por Juan Manuel Castelli. El Congreso de Biotecnología se realizará el 10 y 11 de septiembre en el Pabellón Argentina.