El bicarbonato de sodio tiene utilidad más allá de ser un ingrediente indispensable en el brebaje cuando nos ponemos malos o cuando queremos reducir la acidez de la salsa de tomate.
Muchos hogares guardan una caja de bicarbonato de sodio en la alacena como remedio para casi todo, aunque pocas de esas aplicaciones tienen respaldo real. Diego Fernández, ingeniero químico y creador de la cuenta de Instagram Renovando con Ideas, repasa cuáles son los usos del producto que efectivamente funcionan a la hora de limpiar la casa.
El especialista destaca tres aplicaciones con resultados comprobables, todas ellas pensadas para tareas domésticas sencillas, desde quitar manchas hasta eliminar malos olores. El resto de los trucos que suelen compartirse en redes sociales, asegura, responden más a la creencia popular que a un efecto real.

Fernández atribuye esta confusión al sesgo de confirmación, un mecanismo mental que lleva a las personas a convencerse de que un truco de limpieza funciona, aunque nunca lo hayan comparado con el mismo procedimiento sin bicarbonato de por medio.
Para quitar suciedad adherida en superficies duras, el truco más efectivo es convertir el bicarbonato en una pasta limpiadora. “Funciona como abrasivo. Tiene la ventaja de que es poco soluble en agua, así que puedes preparar una pasta con un poco de agua o con un poco de jabón líquido y usarlo como una pasta abrasiva limpiadora”, explicó Fernández en su perfil de Instagram.
El propio ingeniero aplica este método en las paredes de su casa y en el borde de la suela de los zapatos, dos superficies donde la suciedad suele resistirse a los productos líquidos tradicionales. La clave está en que los granos de bicarbonato no se disuelven del todo en agua, lo que permite frotar sin perder el efecto de arrastre que elimina la mugre.
Otro de los usos frecuentes en el hogar es colocar bicarbonato en zapatos sudorosos o en el fondo del cubo de la basura para reducir el mal olor. El producto absorbe la humedad y los lixiviados, lo que hace que esos olores se vuelvan menos intensos con el paso de las horas. “Puede absorber el sudor y los lixiviados, haciéndolos menos volátiles y disminuyendo un poco el mal olor”, detalló Fernández.
En la cocina, una pizca de bicarbonato en el agua de cocción también tiene un efecto comprobado. El cambio en el pH del agua acelera el ablandamiento de legumbres y vegetales, y además ayuda a que las verduras verdes conserven un color más vivo tras el hervido.
Fuera de estos tres casos, el ingeniero advierte que la mayoría de los demás usos que se le atribuyen al bicarbonato en el hogar no cuentan con una comprobación real. Según explica, el entusiasmo por este producto suele basarse en percepciones personales antes que en pruebas que confirmen su eficacia frente a limpiar sin él.