Buenos Aires, 22 agosto (NA) – El virus sincicial respiratorio (VSR) es el microbio más común que causa infecciones en los pulmones y en las vías respiratorias y que, habitualmente, es una enfermedad a la que se relaciona a los bebés y en los niños pequeños, pero también puede producirse en adultos.
“Es cierto que habitualmente se piensa en virus sincicial respiratorio como una afección prácticamente exclusiva de los bebés y los lactantes o los niños pequeños, pero eso no es así”, señaló la Dra. Elena Obieta (M.N. 76.451), médica infectóloga, en una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas.
La experta dijo luego: “Estamos viendo cada vez más adultos con VSR, especialmente aquellos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica o adultos mayores, afectados por el fenómeno de inmunosenescencia -el envejecimiento de la capacidad inmunológica y de respuesta-. También se observa en pacientes con insuficiencia cardíaca u otras patologías de base”.
“Cuando consultan por un cuadro aparentemente pseudogripal con tos, que incluso les descompensa su enfermedad de base y requieren internación, al momento de hisoparlos nos encontramos con virus sincicial”, señaló la médica infectóloga que es la Directora de Epidemiología de la Municipalidad de San Isidro.
Además, comentó: “Hay veces que también se presentan coinfecciones: sincicial con influenza o sincicial con COVID. Pero en este momento epidemiológico uno tiene que pensar sí o sí en sincicial respiratorio, que no tiene un tratamiento específico en el adulto más que medidas de sostén. Por eso, toman relevancia las medidas de prevención”.
“En el adulto, el sincicial puede agravar condiciones preexistentes como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la insuficiencia cardíaca, etcétera, pero, además, el sincicial puede dar desde una neumonía típica, como si fuera la neumonía que estamos acostumbrados a ver con el neumococo, que es una bacteria y que tiene un tratamiento con antibióticos, para el cual también hay vacuna y la vacuna está en calendario”, indicó.
También señaló: “Puede también dar lo que se llaman neumonías atípicas o una tos, un cansancio persistente e incluso, una vez recuperado el cuadro agudo, puede ser causa de tos persistente y prolongada, como si fuera una hiperreactividad bronquial, asma”.
Los adultos mayores deben estar atentos si tienen tos.
Foto: Agencia NA (Magnific)
Al ser consultada acerca de si para un adulto que ya se vacunó contra la neumonía, esa vacuna también lo protege del VSR, expresó: “No es lo mismo la neumonía por neumococo, que es una bacteria, que la neumonía por VSR, que es un virus. Para estar protegido contra ambos tipos, hay que aplicarse dos vacunas diferentes: la de Neumococo y la de VSR. Estas vacunas se pueden aplicar en forma simultánea, el mismo día”.
“Estamos viendo cada vez más adultos, sobre todo con enfermedad pulmonar obstructiva crónica o adultos mayores, por el fenómeno de envejecimiento de la capacidad inmunológica, de capacidad de respuesta, que se llama inmunosenescencia, o con insuficiencia cardíaca, con otras patologías de base”, aseveró.
La circulación del VSR
La especialista indicó además que la circulación de VSR “tiene esta estacionalidad de los meses de otoño e invierno”, a la vez que añadió: “También es cierto que durante toda la pandemia de COVID, COVID lo ocupó todo y fue el protagonista de un unipersonal. Luego, con el correr del tiempo, los virus que habían quedado relegados volvieron a circular. De hecho, llegamos a tener recirculación de virus influenza en enero, febrero, lo cual era rarísimo”.
“Los otros virus, después de haber estado tanto tiempo relegados, volvieron. En ese contexto, el virus sincicial, con la estacionalidad que lo caracteriza, empieza a tener protagonismo en las últimas semanas epidemiológicas, como estamos viendo”, aseveró la Dra. Elena Obieta.
Al hablar de los factores pueden estar influyendo para que el virus circule con tanta intensidad, indicó: “Con las temperaturas bajas, se cierran las ventanas, no se abren lo suficiente ni en las escuelas ni en las casas, como para que haya recambios de aire y ventilación adecuada. Cuando la gente está con síntomas respiratorios, no suele tener el acto de generosidad y solidaridad de utilizar barbijo. Nos olvidamos del lavado de manos y algunas cosas que del COVID nos tendrían que haber quedado para siempre para todos los virus respiratorios”.
El grupo que más preocupa
La médica dijo que “los niños de menos de un año son más vulnerables a las afecciones severas por virus sincicial respiratorio, por eso, siempre se lo identificó con la infancia, como causante de bronquiolitis e infección en cuadros de insuficiencia respiratoria aguda grave”.
Luego, señaló que, “inicialmente, no hay manera de saber cómo puede progresar un cuadro de bronquiolitis en un bebé cuya mamá no haya estado inmunizada” y agregó: “Todo bebé que rechace el pecho materno, rechace el alimento, esté más irritable o más somnoliento, o respire muy seguidito, muy frecuentemente y de manera superficial, debe ser observado”.
“Si empieza a tener los labios morados o la punta de los dedos morada, es un niño que no está saturando de manera adecuada y hay que consultar rápidamente”, dijo y añadió: “Cuanto más pequeño es el bebé, o si son chicos que ya de por sí tienen asma, por ejemplo, o alguna condición cardíaca congénita, son niños que tienen que ser evaluados en un sistema de emergencias, observados un par de horas y ver si responden a nebulizaciones y al tratamiento médico”.
Las señales de alarma
La infectóloga dijo que una de las señales de alarma es que el bebé “rechace el pecho materno, rechace el alimento, esté más irritable o más somnoliento, o respire muy seguidito, muy frecuentemente y de manera superficial” y expresó: “Si empieza a tener los labios morados o la punta de los dedos morada, es un niño que no está saturando de manera adecuada y hay que consultar rápidamente”.
“Cuanto más pequeño es el bebé, o si son chicos que ya de por sí tienen asma, por ejemplo, o alguna condición cardíaca congénita, son niños que tienen que ser evaluados en un sistema de emergencias”, dijo, tras lo cual habló de los cuidados cotidianos para evitar que el virus se propague dentro de una casa.
“Que haya recambios de aire y ventilación adecuada. Cuando la gente está con síntomas respiratorios, utilizar barbijo. También el lavado de manos y algunas cosas que del COVID nos tendrían que haber quedado para siempre para todos los virus respiratorios”, aseveró.
Con relación a las herramientas de prevención que hay frente al VSR y qué lugar ocupan las vacunas, manifestó: “Tenemos en calendario nacional una vacuna para las embarazadas, que se da entre la semana 32 y 36 semanas y 6 días, y le pasa al bebé anticuerpos contra el virus sincicial. De esta manera, los bebés adquieren protección durante los primeros seis meses, que es cuando son mucho más vulnerables a las infecciones severas”.
“Ya hay estudios, incluso en el país, que demostraron la utilidad en la vida real de la estrategia de vacunar embarazadas, porque se vio claramente cómo disminuyó la cantidad de consultas por guardia, de internaciones en terapia intensiva, incluso de muertes por bronquiolitis. La buena noticia es que tenemos desde hace unos años una vacuna para los adultos mayores y para los que tengan condiciones comórbidas (como trasplantados o con inmunodeficiencias severas, EPOC o enfermedades cardíacas), que es la vacuna adyuvantada”, dijo.
Asimismo, añadió: “Una vacuna adyuvantada es una que presenta mejor el inmunógeno, es decir, el elemento contra el cual yo quiero que esa persona fabrique anticuerpos. Es como si fuera que presenta más caretas del monstruo que la vacuna no adyuvantada. La no adyuvantada es la que se utiliza en embarazadas y la adyuvantada es la que se recomienda para mayores de 65 años o población que tiene comorbilidades”.
“En los últimos años, lo que cambió en cuanto a prevención en los últimos años de sincicial es la aparición de la vacuna para el embarazo, que está en calendario, y la aparición de la vacuna para adultos, no solamente porque sean convivientes de un bebé. Una persona vacunada transmite menos virus que una persona no vacunada. Esto ayuda a los niños pequeños si el adulto está vacunado, pero además, si el niño pequeño adquiere virus sincicial y el adulto conviviente, el abuelo, está vacunado, el adulto no va a tener complicaciones severas”, culminó.
Agencia NA