En una resolución judicial que marca un severo precedente respecto a la responsabilidad civil y la tenencia responsable de mascotas de gran porte, la Justicia correntina dictó un fallo condenatorio contra los propietarios de un grupo de canes. El Juzgado Civil, Comercial y Laboral de Mercedes ordenó a los dueños de los animales pagar la suma exacta de $4.693.734,22 más los intereses correspondientes a una mujer que resultó gravemente herida tras ser atacada en la vía pública.
La víctima se trasladaba a bordo de una motocicleta cuando fue abordada de forma violenta por los animales. Según quedó acreditado en el expediente judicial, la millonaria indemnización impuesta por el magistrado interviniente comprende la cobertura por la incapacidad física sufrida, el daño extrapatrimonial (daño moral) y los gastos médicos y de rehabilitación que la damnificada debió afrontar a raíz del imprevisto.
La jauría y el “fuerte instinto de presa”
La sentencia 317/25, que ya se encuentra firme en los estrados judiciales, analizó con minuciosidad la grave omisión del deber de control, cuidado y prevención por parte de los propietarios de los perros. Los fundamentos del fallo técnico determinaron que en el lugar del hecho se conjugó un triple factor de riesgo: la conformación de la jauría, la dinámica jerárquica de los animales y la falta de un cerramiento perimetral adecuado en la vivienda de los demandados, lo que permitió que los canes salieran libremente a la calle.
Un elemento probatorio determinante para el juzgado estuvo ligado a los resultados de las pericias veterinarias incorporadas a la causa. Los expertos especializados señalaron de forma taxativa que los perros de raza Rodesiano (Rhodesian Ridgeback) “son animales de gran porte, poseedores de un fuerte instinto de presa y un temperamento marcadamente dominante”.
De acuerdo con el dictamen de los profesionales, estas variables biológicas y conductuales específicas son características que exigen por parte de sus cuidadores un mayor nivel de control, contención y medidas de seguridad edilicias para evitar accidentes.
Secuelas físicas permanentes
El ataque provocó severos traumatismos en el cuerpo de la motociclista. Las pericias médicas oficiales incorporadas al debate civil concluyeron que la mujer presentó múltiples mordeduras con cuadros de sobreinfección, lo que obligó a los médicos a someterla a un tratamiento quirúrgico de urgencia.
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Posteriormente, la paciente tuvo que realizar una prolongada rehabilitación kinesiológica para intentar recuperar la movilidad de las zonas afectadas.
A pesar de los esfuerzos terapéuticos, los profesionales de la salud determinaron que las lesiones derivaron en una incapacidad parcial y permanente del 5%, un daño irreversible que los dueños de la jauría deberán resarcir económicamente por su conducta negligente.