La Corte Suprema de Estados Unidos mantiene el acceso a la píldora abortiva mifepristona mientras se resuelve la demanda. Los laboratorios Danco Laboratories y GenBioPro seguirán distribuyéndola a través de farmacias y por correo, en combinación con misoprostol, en Estados Unidos, incluso en Luisiana, tras la apelación de las farmacéuticas.
Según la cadena de noticias estadounidense NBC y la agencia de noticias AP News, el acceso permanecerá vigente al menos hasta el próximo año, mientras continúa el proceso judicial. La decisión responde a solicitudes urgentes de los laboratorios productores de mifepristona, que apelaron una sentencia previa de la Corte de Apelaciones.
La medida evita restricciones que exigían la presencia física ante un médico y sostenían la distribución por correo. Así, quienes buscan interrumpir embarazos o requieren el medicamento por motivos médicos pueden seguir obteniéndolo como hasta ahora.
La Corte Suprema rechazó imponer restricciones inmediatas mientras se analiza el fondo del caso sobre la legalidad del acceso a la mifepristona. El máximo tribunal no exigió atención presencial ni suspendió el envío postal del fármaco. Por ende, el acceso a la píldora se mantiene en farmacias y por correo, mientras prosigue el litigio.

La decisión llega cuatro años después de que la misma Corte, con mayoría conservadora, revocara el precedente Roe v. Wade, el fallo de 1973 que garantizaba el derecho constitucional al aborto en Estados Unidos y facilitara la prohibición total del aborto en más de una docena de estados.
El caso actual surgió de una demanda del estado de Luisiana, que cuestionó la política de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para prescribir la mifepristona, alegando que debilita la prohibición vigente en ese estado y pone en duda la seguridad del fármaco, aunque la FDA ha reiterado que el medicamento es seguro y eficaz.
El caso enfrenta a grupos antiaborto y al gobierno federal, con la intervención de organizaciones médicas, la industria farmacéutica y congresistas demócratas, quienes advirtieron a la Corte sobre las consecuencias de restringir el acceso al medicamento. Las farmacéuticas alegaron que un fallo contrario alteraría el proceso de aprobación de fármacos en Estados Unidos.
El juez Samuel Alito, autor del fallo que anuló Roe v. Wade, argumentó en su voto que los laboratorios “se benefician de la venta ilegal del fármaco en Luisiana”, señalando que el medicamento se sigue enviando a ese estado pese a la prohibición.

El magistrado Clarence Thomas citó la Ley Comstock, una norma del siglo XIX que prohíbe el envío por correo de productos vinculados al aborto, aunque lleva décadas sin aplicarse. Al mismo tiempo, grupos antiaborto reclamaron al gobierno de Donald Trump que acelerara la revisión de la mifepristona en la FDA para limitar su prescripción, incluso por telemedicina.
Tras meses de presión, el comisionado de la FDA, Marty Makary, renunció recientemente, según la cadena de noticias estadounidense NBC.
La resolución de la Corte Suprema mantiene el acceso a la mifepristona sin alteraciones, al menos hasta que el proceso judicial avance, lo que podría extenderse hasta el próximo año. El medicamento se utiliza en cerca del 66% de los abortos que se realizan en Estados Unidos, conforme a los datos de 2023.
Mientras tanto, quienes prescriben por telemedicina ya preparan alternativas, como el uso exclusivo de misoprostol, en caso de que se restrinja la mifepristona.

Organizaciones defensoras del derecho al aborto celebraron la decisión provisional. Serra Sippel, directora ejecutiva de The Brigid Alliance, expresó: “Nos alivia que el acceso a la mifepristona siga protegido por el momento, pero esto nunca debió ponerse en duda”. Agregó que las pacientes y profesionales no deberían depender de resoluciones judiciales para acceder a atención médica esencial.
Por su parte, Gavin Oxley, portavoz de Americans United for Life, consideró la decisión como “extremadamente decepcionante” y subrayó que “la Corte Suprema aún puede analizar el caso a fondo y hacer justicia en Luisiana”.
El conflicto judicial sobre la mifepristona se asemeja a una disputa anterior, donde la Corte Suprema bloqueó una sentencia que restringía el acceso al medicamento ante una demanda de médicos antiaborto. En 2024, el tribunal desestimó por unanimidad esa demanda al considerar que los demandantes no tenían legitimación legal.
El debate sobre la seguridad de la mifepristona lleva más de 25 años. La FDA relajó varias de las restricciones originales. Ahora más profesionales pueden prescribir el medicamento, existen nuevas formas de distribución y cambiaron los requisitos para informar complicaciones.

No obstante, los grupos antiaborto presentaron distintas demandas y sostienen que la agencia omitió riesgos en su evaluación.
La administración de Trump evitó pronunciarse formalmente ante la Corte Suprema sobre el caso, pese a tratarse de cuestiones federales. Este silencio resulta relevante, ya que el mandatario depende del apoyo de sectores antiaborto, aunque la mayoría de la población estadounidense respalde el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.