Un nuevo estudio divulgado a través de la revista Science reveló que la la masa exterior de la Tierra deslizó sobre su eje de rotación en cuatro episodios y alteró drásticamente el clima global, como consecuencia de un fenómeno conocido como Desplazamiento Polar Verdadero (TPW, por sus siglas en inglés) y desplazó regiones continentales enteras hacia diferentes latitudes y modificó los patrones de circulación oceánica.
Cuando este “deslizamiento” ocurre, un punto geográfico que antes se encontraba cerca del ecuador puede desplazarse progresivamente hacia latitudes polares, o viceversa, transformando los ecosistemas locales y los regímenes térmicos globales.
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El Desplazamiento Polar Verdadero es un movimiento global coordinado. Si la distribución interna de su masa cambia debido a erupciones volcánicas, corrientes de convección en el manto o la acumulación de hielo, el planeta ajusta su equilibrio inclinando toda su capa externa como un bloque sólido para mantener estable su centro.
Para comprender el impacto de este hallazgo en la geofísica moderna y el estudio del cambio climático , investigadores internacionales explicaron el por qué de la relevancia del fenómeno.
El Geofísico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL), Surendra AdhIkari, explicó que “el Desplazamiento Polar Verdadero demuestra que las redistribuciones de masa masivas en la corteza y el manto alteran la inercia del planeta. Al reorientarse la corteza, se genera un patrón geométrico de abultamiento ecuatorial y sequía o inundación en forma de ‘trébol de cuatro hojas’, lo que obliga a los océanos a redistribuirse de forma inmediata e impacta de lleno en el sistema climático planetario”.
El planeta Tierra no funciona de forma similar a un trompo, cuya estabilidad depende de cómo está distribuida su masa. La formación de grandes cordilleras, el hundimiento de placas tectónicas y el ascenso de columnas de roca caliente, perturban este equilibrio.
En este sentido, el profesor de Geodesia Espacial de la Escuela Politécnica de Zurich, Benedikt Soja, implementó una analogía conceptual y señaló que “tal como ocurre cuando una patinadora sobre hielo extiende sus brazos para modificar la velocidad de su giro, cualquier transferencia substancial de masa entre los polos y el ecuador altera la rotación y el eje geográfico”.
Los cuatro episodios que reconfiguraron el clima del planeta Tierra
– Jurásico Tardío – Cretácico Temprano: (hace 150–140 millones de años): Una rápida reorientación del manto que redistribuyó masas terrestres provocando alteraciones profundas en las corrientes marinas mesozoicas.
– Cretácico Medio: (hace 100–90 millones de años): Un desplazamiento de aproximadamente 10 grados en la litosfera coincidente con un periodo de superinvernadero global, intensificando el nivel de inundación sobre los continentes.
– Pérsico-Carbonífero: (hace 320–280 millones de años): Gran transición de masa durante la consolidación de Pangea que reorganizó las cintas transportadoras de calor ecuatorial.
Paleógeno Temprano: (hace 60–50 millones de años): Episodio de reajuste planetario coincidente con notables picos térmicos que precedieron a la configuración de los casquetes polares modernos.
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“A nivel geológico, estos cuatro grandes episodios acelerados demuestran que la litosfera de la Tierra puede deslizar con relativa rapidez cuando las fuerzas de inercia se desequilibran”, sostuvo Benedikt Soja.
La Tierra “resbaló” sobre su eje en cuatro momentos críticos
El hallazgo de que la Tierra “resbaló” sobre su eje en cuatro momentos críticos recalibra los modelos geofísicos e ilustra cuán sensible es la estabilidad rotacional del planeta ante cambios masivos en la superficie y en el manto.
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Entender el comportamiento histórico de este fenómeno no solo resuelve dilemas sobre los antiguos registros paleomagnéticos y los niveles del mar, sino que refuerza la noción de que la Tierra es un sistema dinámico interconectado donde la geología profunda y el clima atmosférico están íntimamente entrelazados.
PM/fl